En mi familia no había nadie mejor que mis abuelos, para afirmar las bondades de su tierra, de Paltashaco, era maravilloso escuchar sus historias y relatos, cada vez que se daba la ocasión de estar rodeándolos atentos, mientras cada uno de mis tíos y mi padre también, narraban a su modo, uno más peculiar que el otro, sobre lo mucho o poco que recordaban, extrañaban y soñaban sobre el magnífico pueblo que los vio nacer a todos ellos.
Cada nueva noticia referente a Paltashaco y a los amigos que dejaron allá, es recibido como todo un acontecimiento, es que como bien dice el vals: “Todos vuelven a la tierra en que nacieron…” aunque sea sólo con el pensamiento. Puedo dar fe , de la emoción incontenible reflejada en el rostro de mi padre, al recordar su niñez, sus anécdotas, su fugaz encuentro con “la macanche”, los árboles frutales, sus travesuras, su amigos, su colegio, sus paisanos, en fin, todo aquello que hasta ahora tiene un inmenso valor en su vida.
Una tierra cálida, llena de bosques, con gente noble y trabajadora.
Bueno papá, no podré traerte nuevamente a la macanche, ni el olor de los bosques de tu pueblo, pero espero que con este rinconcito “Paltashaquino” nos animemos de todas maneras a visitar nuevamente la tierra de nuestra familia, de mis abuelos, y de esa forma estar nuevamente unidos a ellos.
jueves, 18 de febrero de 2010
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