jueves, 29 de julio de 2010
Homenaje
Hidelbrando Jiménez Saavedra*
El sonido de un silbato y un indiscutible ¡FORMEN! del auxiliar marcó de pronto el cambio, tanto tiempo esperado.
Sentir la membrecía del “Miguel Grau” era cosa seria. Primer año y primera promoción (1974) en comenzar en el nuevo local “el de Aguas Muertas” le ponía la nota expectante de un modo particular, sobre todo para alguien que, como yo, llegaba de otras costumbres y de una escuela de la sierra, a la que tuve que concurrir por trabajo de mi madre.
La oportunidad de experimentar las anécdotas, exigencias, amistades, etc. que significaba el ingreso al colegio y que escuché desde que tuve uso de razón, le imprimía emoción a los primeros momentos de esa etapa de recuerdos permanentes e imborrables que imprimen los primeros cimientos del proyecto de vida a realizar.
El peso de no defraudar un “SUPÉRATE SIEMPRE”, lema del Colegio, propuesto nada menos que por alguien muy cercano y excelencia en su promoción, convertía mi estancia en el “Miguel Grau” en todo un reto. Un abrazo virtual hermana ANA AURORA JIMENEZ SAAVEDRA.
Simultáneamente, sucedió que mi cambio de ubicación generó otro. La “maestra Teolinda” como la llamaron, hasta con cierta reverencia, durante casi treinta años que ejerció como Directora y profesora en la escuela primaria de un distrito piurano (Santa Catalina de Mossa – Paltashaco - Morropón), se convirtió en la “señorita Teolinda”, como acostumbraban a llamar a las profesoras en los colegios de Morropón. Este cambió resucitó otro que ya parecía extinguido y hasta vedado con las “nuevas corrientes” reformadoras de la educación: el famoso “san martín” de tres lenguas. No fue fácil, pero el carácter de la “señorita” tampoco. Su corta estatura no le impidió imponerse ante alumnos que, aún cursando primaria, ya le llevaban varios centímetros de distancia. De inmediato su fama se esparció, cómo no suceder ello en Morropón. Uno de sus alumnos de este último periodo, a quien permanentemente recuerda, se convirtió en todo un personaje público: profesor del Miguel Grau, escritor luego Regidor, me refiero a “Kiko Sánchez”.
Otros se encuentran destacando en otras áreas.
Una inquietud quedó siempre pendiente. Mucho antes de que la mujer alcanzara su derecho al sufragio y en tanto se producía la brega por la conquista de sus derechos, la “señorita Teolinda” ya trabajaba como Directora y profesora, posiblemente en los lugares más profundos del Perú profundo.
Los “Macondo” del “Gabo”, parecían reflejarse en cada historia vivida y contada por ella en los lugares en donde se inició en lo que fuera su razón de vida: la docencia. Historias dignas del mejor relato del más prominente escritor. En alguna oportunidad me pareció una copia, la “Crónica de una muerte anunciada” u otras del mismo corte, que de modo más “emocionante” tuve la oportunidad de escucharle. Por ejemplo, la costumbre y convicción en los lugareños de no considerar fiesta si en ella no surgía algún occiso, de curar los agravios de la misma forma, etc. Todo esto no cambió la convicción de continuar en su propio combate. Pero aún le faltaba el más importante, el que libró con su esposo, mi padre.
Vayan a escuchar Uds. la “cuadrada” que le propinó a quien le llevaba decímetros de altura, el político, Alcalde del Distrito y otros atributos adicionales, por no compartir el progreso educativo de sus hijos. La inquietud que les menciono se refería a esa fortaleza. Mientras se “luchaba” por los derechos de la mujer desde algún escritorio y escribían desde el más acomodado lugar, la “señorita Teolinda” los hacía efectivos y sin mayor doctrina, como decimos los abogados. Y como ella muchas más, debo reconocerlo, por haberlas conocido. Gracias, madre, FLORA TEOLINDA SAAVEDRA ARIAS, por esas magníficas lecciones de vida. Ahora, cumplidos tus 90 (07.11.2009) años entiendo que éste homenaje será la mejor forma de festejártelos.
Pero bueno, regresemos a lo del “Miguel Grau”. La época no parecía propicia a la educación. La ausencia de recursos en la que desarrollamos los cinco años hace que ahora vea al colegio como una “mansión”. Qué bueno que sea así y que lo estén aprovechando al máximo. Pero… quién necesitaba de comodidades: sentarse de vez en cuando en algún ladrillo por falta de carpeta o soportar el piso de tierra, hacer salto alto cruzando una caña y caer en arena, correr en una pista que te podía llevar a cualquier sitio, utilizar como bala una piedra, como jabalina un carrizo, completar un arco con una buena piedra, terminar un partido de fútbol con una pelota casi cuadrada, un prolegómeno del partido de la vida que cada uno debe jugarse lanzando aquellos “dados eternos”, y un larguísimo etc. todo ello se compensaba con creces al contar con vecinos que ahora, y ya en nuestra época, son merecidamente mostrados como una leyenda y dignos de imitar.
Mi homenaje a todos ellos y a los que aún no aparecen mencionados (ya habrá oportunidad de escribirlo).Y con esas contrariedades escuchamos en una de las clases: debemos empezar las actividades para vuestra fiesta de promoción. Toda una etapa, posiblemente una de las mejores, llegaba a su fin. Ricardo Palma ganó como nombre de la promoción 1974-1978.
La fiesta y la nostalgia de todo lo vivido no hicieron esperar las obligadas lágrimas y promesas del permanente reencuentro, que, por cierto, hasta ahora no se realiza.
Todos profesionales, de alguna u otra forma, nos debemos a ese gran colegio, SIEMPRE GRANDE, en nuestra época C.E ALMIRANTE MIGUEL GRAU, para quien expreso mi permanente gratitud y reconocimiento.
* Hidelbrando Jiménez Saavedra
Morropano, ex alumno C.E Almirante Miguel Grau
Fuente: http://morroponpiura-cronicas.blogspot.com/2010/03/homenaje.html
domingo, 25 de julio de 2010
UN REQUIEN PARA ANDRES SANDOVAL PEÑA
Andrés Sandoval Peña, como nuestro gran pensador y político socialista José Carlos Mariategui, fue un auto didacta, pero los que lo conocimos en nuestra juventud y tuvimos la oportunidad de conversar con el, tenemos grabadas sus enseñanza, como si fueran ayer; pero como siempre la muerte se ensañó con Andrés Sandoval, y a temprana edad nos dejó en este mundo, cuando tenía mucho que hacer y enseñar a otras generaciones, cuando muchas cosas que él se imaginó y proyectaba para su Distrito se están cumpliendo con el empuje de sus ideales, que estoy seguro varios de nosotros y los residentes en nuestro pueblo las estamos poniendo en practica; así tenemos que actualmente la mayoría de nuestros pueblos, cuentan con agua potable, cuentan con luz eléctrica y que mi tío también pensaba tener pero con motores a gasolina, sin imaginarse que por suerte nuestra y teniendo en cuenta la inmensa riqueza natural de nuestro País que el siempre nos inculcaba, contaríamos con energía hidroeléctrica de la central del Mantaro y de otras conexiones, que para los años de mi tío era impensable, pero gracias al avance y desarrollo contamos con esos servicios, al menos así se proyectaba sobre el futuro que les alcanzaría a nuestros pueblos.
Recuerdo que también era un deportista impedernido, a pesar de ser gordito practicaba su deporte favorito como era el basquetbol, siempre apoyó a las juventud, si eran hombres a practicar el futbol o fulbito, a las mujeres les inculcaba el voleibol, era un hincha acérrimo de nuestro querido Club Deportivo Fundado por el Maestro Florentino Ojeda Zapata “El Estrella Andina”, e incluso tengo en mi memoria los relatos imitando al locutor y periodista de radio ya fallecido Oscar Artacho y que a veces lo ponía en practica narrando un partido de fulbito que se disputaba en la plataforma de nuestro pueblo.
Con este homenaje, quiero rendir un agradecimiento a uno de nuestros ilustres personajes que como los primeros pobladores anónimos de nuestro Distrito, lucharon y pusieron un granito de arena para que nuestro Paltashaco, se encuentre en el pedestal que le corresponde; ni siquiera el que escribe estas líneas se imaginaba que nuestra querida tierra que nos vio nacer haya progresado tanto, toda vez que subsistía gracias a los años lluviosos que eran normales en toda la sierra piurana en esos entonces y antes que nosotros mismos hayamos destruidos los bosques que abundaban en el pasado y que por falta de preparación e ignorancia los quemábamos (según nuestros padres y abuelos lo hacían para obtener mejores cosechas) sin presagiar el inmenso daño ecológico que se estaba causando al medio ambiente; por lo que resulta necesario hacer una reflexión para que nuestras futuras generaciones se le eduque para que protejan a nuestra sabia naturaleza y sigan reforestando los cerros y praderas de nuestros pueblos, que con la ayuda que se está recibiendo de los países desarrollados, que recién toman conciencia - después que ellos mismos contaminaron el medio ambiente y ahora tratan de recuperarlo y ojala no sea demasiado tarde - para el bien de nuestras futuras generaciones y de la misma humanidad. Sea este el momento para rendir este especial homenaje a mi tío Andres Sandoval Peña, en la persona de sus hijos, Iris, Odelí y Marco Andrés Sandoval García; familiares y amigos que sabrán reconocer el amor a su pueblo que tenía nuestro ilustre personaje y que siempre se supo mantener en el anonimato.
Escrito por Felícito Guerrero Sandoval.
jueves, 18 de febrero de 2010
Para recordar...
Cada nueva noticia referente a Paltashaco y a los amigos que dejaron allá, es recibido como todo un acontecimiento, es que como bien dice el vals: “Todos vuelven a la tierra en que nacieron…” aunque sea sólo con el pensamiento. Puedo dar fe , de la emoción incontenible reflejada en el rostro de mi padre, al recordar su niñez, sus anécdotas, su fugaz encuentro con “la macanche”, los árboles frutales, sus travesuras, su amigos, su colegio, sus paisanos, en fin, todo aquello que hasta ahora tiene un inmenso valor en su vida.
Una tierra cálida, llena de bosques, con gente noble y trabajadora.
Bueno papá, no podré traerte nuevamente a la macanche, ni el olor de los bosques de tu pueblo, pero espero que con este rinconcito “Paltashaquino” nos animemos de todas maneras a visitar nuevamente la tierra de nuestra familia, de mis abuelos, y de esa forma estar nuevamente unidos a ellos.
